miércoles, 11 de diciembre de 2013

1

Y empecé a contar otra vez,
desde uno,
porque el cero se me antojaba complicado, todavía.

sábado, 7 de diciembre de 2013

todos los dias tienen un momento en que cierro los ojos y disfruto echandote de menos

Tenías esa horrible manía de abandonar tus huellas dactilares en los cristales de mis gafas, todas las noches, decías que lo hacías porque me querías, de este modo cada mañana al ponermelas, lo primero que veía eran tus marcas, ciertamente me acordaba de ti, y casi siempre sonreía.
Me busque un gesto que te molestara lo mismo, incluso más, fue cuando decidí meter mi dedo en tu nariz antes de darte las buenas noches, como lo odiabas, pero yo no tardaba en explicarte que era mi manera de demostrarte amor, y reias.
Era una forma extraña de querernos, pero nos queríamos,  cuantisimo nos queriamos mientras nos haciamos rabiar.
Con esto quiero decir que en el final (el mas de verdad hasta ahora) con todo lo feo que dijimos y el mal que nos hicimos, nos declaramos amor eterno, quiero decir que has dejado tus huellas dactilares mucho mas allá del cristal, y seguramente mis dedos hayan urgado en tu alma.

Estas y otras formas nuestras de amarnos.